Translate

jueves, 27 de febrero de 2014

“Cuando niños, nuestra fragilidad y dependencia 

respecto de nuestro entorno nos doblegó, y el 

sufrimiento nos ha dejado en un estado de alarma 

automática y obsoleta. Necesitamos aprender, por

 lo tanto, a relajarnos ante el dolor, aceptando la

 realidad de nuestra experiencia y encontrando la

 actitud más sana posible frente a lo que nos duele

 o molesta. Tarde o temprano, descubriremos que

 tal actitud sana es una actitud amorosa. Pero

 saberlo no nos ahorra el proceso, pues ello es

 mucho más fácil de decir que de hacer: nuestro

 amor es, por lo general, muy delicado y soporta

 poco las frustraciones. Ser capaces de mantener 

viva la llama del amor cuando más duele es

 característico de la compasión que -como hemos

 visto- es hermana de la sabiduría.”









Claudio Naranjo